Cómo pintar con aerógrafo

La pintura con aerógrafo llama la atención porque su acabado es muy atractivo, con colores brillantes y goza de un toque realista hasta el más mínimo de los detalles. Tal vez por ello se trata de una de las técnicas más populares en el mundo del diseño.

Pero comenzar a utilizarlo no resulta fácil si no se tienen algunas nociones previas acerca de las particularidades de su uso. Por eso vamos a detallar los pasos básicos, así como algunos consejos de utilización, para aprender cómo pintar con aerógrafo de forma que cualquiera que quiera iniciarse en esta técnica, pueda obtener resultados con los que pueda sentirse satisfecho.

Debido a las propias características de la pintura con aerógrafo, lo primero será siempre proteger la zona de trabajo para evitar que se produzcan manchas. Hay que tener en cuenta que con el aerógrafo la pintura tiende a dispersarse y además resulta muy difícil de limpiar, por lo que este punto es importante tenerlo en consideración.

Cómo pintar con aerógrafo

Comenzaremos por definir las tonalidades de color que vamos a necesitar para nuestra pintura, y a elaborar el boceto sobre el que vamos a trabajar. Podemos elegir entre comprar una plantilla ya existente, lo que resulta muy recomendable para los principiantes, o bien hacer una plantilla personalizada recortando algún trozo de papel o cartón.

Si se elige la segunda opción habrá que tener claro en qué orden se va a pintar cada segmento, así que resulta aconsejable ir anotándolo en un papel aparte para tenerlo presente en todo momento. Además, debido a que lo habitual es que la realización del trabajo se demore varios días, es muy posible olvidarse del orden de las plantillas en algún momento.

Una vez se ha elegido la zona por la que se va a empezar a pintar, lo primero que hay que hacer antes de nada es proteger las secciones adyacentes aplicando el líquido enmascarador.

Después de estas medidas básicas de precaución para que el desarrollo del trabajo transcurra sin problemas llega el momento de empezar a usar el aerógrafo.

La aplicación del color se ve influenciada tanto por la distancia a la que nos situemos del soporte, como a la velocidad del trazo y la presión de salida del aire.  Si es la primera vez que se pinta con aerógrafo conviene practicar previamente alterando esas tres variables y comprobar de primera mano cuales son los resultados obtenidos.

Una forma sencilla de hacerlo es empezar por trazar varias líneas paralelas alterando la presión, la distancia y la velocidad del trazo, de forma que de un simple vistazo veamos los efectos de estos cambios. Para trabajar los cambios de color, lo ideal es practicar dibujando objetos esféricos en los que se va degradando el color.

En cuanto a la pintura a utilizar, los aerógrafos pueden funcionar tanto con pintura como con tinta acrílica y acuarela. Cada una tiene sus pros y contras propios, aunque la mayor diferencia reside en que las más opacas resultan más sencillas utilizar, ya que dan una cobertura más uniforme.

Cuando terminemos de utilizar el aerógrafo, no hay que descuidar su limpieza. Se trata de un objeto delicado pero que puede tener una vida larga si se cuida de forma adecuada. Por ello, al limpiarlo es mejor utilizar agua destilada que agua normal, ya que ésta última puede dejar restos de cal que alteren la tonalidad de la pintura.

Básicamente estos son los conocimientos esenciales que se necesitan para comenzar a trabajar esta técnica. Si esta guía sobre cómo pintar con aerógrafo te ha resultado útil o tienes alguna pregunta, cuéntanoslo en los comentarios.

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