Cómo pintar la madera

La madera es uno de los materiales más presentes en nuestro día a día. Basta con echar una mirada alrededor para encontrarse con multitud de objetos fabricados con madera. Mesas, sillas, estanterías, puertas, armarios, objetos decorativos,…  La lista podría ser casi interminable.

Y seguramente sea debido a esta cercanía el que sean muchos los que se lanzan al ruedo sin miedo alguno cuando toca darle un lavado de cara en forma de nueva mano de pintura, pensando que no puede haber tarea más sencilla. Sin embargo, cómo pintar la madera no resulta tan fácil como a priori se piensa si no se tienen en cuenta algunas particularidades de este material.

Cómo pintar la madera

Evidentemente, si se quiere hacer rápido y mal, todo el mundo puede coger un bote de pintura y una brocha y hacer el trabajo. Pero si se quiere un acabado digno de un profesional, entonces es necesario aprender los pequeños secretos de cómo pintar la madera.

Cómo pintar la madera

El primero es que resultan casi más importantes los pasos previos que el pintado en sí. Hay que comenzar por preparar la pieza para el trabajo posterior, limpiando  de suciedad la madera con un trapo humedecido en una solución de agua jabonosa.

Una vez se haya secado daremos una primera pasada con una lija de grano gruesa para retirar las impurezas de mayor tamaño. En caso de que la pieza tuviera algún tipo de desperfecto es el momento de repararlo. Con ayuda de masilla para madera se rellenarán las grietas y pequeñas imperfecciones de forma que la superficie quede igualada.

Cuando la masilla esté seca, volveremos a lijar pero esta vez con una lija de grano fino. Si la madera tiene una capa previa de pintura o barniz el objetivo no debe ser eliminarlos por completo, sino simplemente lograr que la superficie gane porosidad para permitir que la nueva pintura impregne mucho mejor. Terminado el trabajo con la lija, volveremos a pasar un paño húmedo, en este caso para retirar el polvo, y dejaremos secar el tiempo suficiente.

Otro de los trucos que permiten pintar la madera con mejor resultado es no  proceder en este momento aplicar directamente la pintura elegida sobre la superficie. Si bien es cierto que hay maderas que vienen preparadas para ello, lo mejor es dar previamente una mano de imprimación selladora.  De esta manera conseguiremos un triple objetivo: mejorar el agarre de la pintura, lograr que los colores resulten más vivos y que el resultado final sea mucho más duradero.

Además, en caso de querer pintar la madera de un tono más claro, la imprimación es básica para que el nuevo color no quede excesivamente apagado y sean necesarias varias manos de más hasta lograr el tono deseado.

Sólo entonces procederemos a pintar con el color elegido. La madera tolera muy distintos tipos de pintura, por lo que hay un amplio abanico entre el que escoger, pero ahí van dos recomendaciones: si la madera va a estar a la intemperie entonces lo mejor es una pintura acrílica al disolvente, mientras que para una pieza de interior podemos optar por una pintura acrílica al agua.

Usar herramientas de la máxima calidad para aplicar la pintura es también importante. La elección entre rodillo o brocha dependerá del tipo de pieza a pintar, pero gastar un poco más de dinero en un material de mejor calidad garantiza mejor resultado.

Finalmente sobre el trabajo de pintura sólo cabe dar dos consejos realmente básicos. El primero es seguir siempre la veta de la madera. Y el segundo es el respetar los tiempos de secado entre mano y mano marcador por el fabricante.

Cómo pintar la madera influirá en que el trabajo tenga un acabado más o menos profesional. Si se obvian las particularidades aquí señaladas, lo más probable es que el aspecto final deje bastante que desear.

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