Cómo pintar un dormitorio

De sobras es conocida la importancia que el descanso tiene para que podamos desenvolvernos con normalidad en la vida diaria. De ahí que a la hora de de pintar el dormitorio hay que tener muy presente que se trata de una de las estancias más importantes de la casa, pues es en él donde nos recuperamos de la actividad y “recargamos pilas” para una nueva jornada de trabajo.

Es por ello que la hora de explicar cómo pintar un dormitorio no podemos quedarnos sólo en el trabajo a realizar, sino que también hay que tomar en consideración una serie de aspectos, como la elección de los colores, que no pueden pasarse por alto ni mucho menos, ya que de ello dependerá en buena medida que el dormitorio sea un lugar acogedor para descansar.

Aunque es cierto que el blanco siempre resulta una buena opción – se trata de un color neutro que encaja bien en cualquier ambiente y que además presenta la ventaja de dar sensación de amplitud en estancias pequeñas,-no hay que tener miedo a dejarlo aparcado y optar por alguna opción más “arriesgada”.

Cómo pintar un dormitorio

Claro está que los colores excesivamente vivos y fuertes no son los más adecuados, pero sí que es posible salirse de lo clásico y  optar por otras tonalidades que proporcionen un cambio de imagen a la estancia y la hagan lucir distinta a lo habitual.

Los tonos cálidos, por ejemplo dan mucha vida al dormitorio, creando un ambiente envolvente y encajando a la maravilla con rústicos muebles de madera, por lo que puede ser una muy buena elección para el dormitorio de una casita de campo.

Por otro lado los tonos frescos, como el azul pálido o el verde manzana, son ideales para dormitorios que reciban mucha luz, ya que proporcionan un aire animado y alegre a la habitación.

Cómo pintar un dormitorio

Saber cómo pintar un dormitorio no es una tarea compleja o que requiera de un especial detalle, sino que más bien sigue la línea de un trabajo de pintura estándar.

De esta manera comenzaremos por preparar la habitación, desalojándola de muebles y protegiendo los que no se puedan sacar con algún plástico o sábana vieja. De igual modo procederemos con el suelo, mientras que para el marco de las puertas, las ventanas, las molduras y los enchufes usaremos cinta de pintor.

A continuación repararemos las grietas e imperfecciones de las paredes ayudándonos de una espátula y masilla de secado rápido, limpiaremos el polvo de las paredes con un trapo húmedo y si se diera el caso, taparemos las manchas de humedad con algún producto especial para ello de los muchos que se encuentran en el mercado.

El trabajo de pintura comenzará en la unión entre paredes y techo, usando para ello una brocha angular, mientras que para las extensiones más amplias de pared usaremos el rodillo. Un pequeño truco para conseguir un buen acabado es trabajar en secciones no mayores a un metro cuadrado, moviendo el rodillo en forma de W. Las pasadas serán largas y suaves, sin apretar en exceso el rodillo, de forma que evitemos un exceso de salpicaduras.

Terminado de pintar el dormitorio habrá que dejar secar durante varias horas antes de dar una segunda mano de pintura. El procedimiento será el mismo, pero en este caso, daremos las pasadas con el rodillo de forma perpendicular a como lo hicimos anteriormente. De esta forma nos aseguraremos de no dejar ningún hueco sin pintar.

Si seguís correctamente estos consejos seguro que conseguiréis un resultado digno de un profesional. Así que ahora que ya sabéis cómo pintar un dormitorio sólo os queda elegir el color que más os guste y ¡manos a la obra!.

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