Cómo pintar zapatos

Dentro de la moda del Do It Yourself (Hazlo tú mismo), el customizar la vestimenta es sin duda una de las tendencias más en boga. El darle un cambio radical a nuestra ropa con unos simples retoques es algo que resulta atractivo y puede servir para dotar de nueva vida a algunas prendas y complementos olvidados en el armario.

Evidentemente, de esta moda no se libra el calzado y por ello hoy os traemos un texto donde os explicaremos cómo pintar zapatos de forma que podáis darles un toque único y personal.

Cómo pintar zapatos

Es importante empezar señalando que el proceso de pintado será diferente según cuál sea el material de los zapatos. Nosotros vamos a ceñirnos exclusivamente a los zapatos de material sintético. En caso del cuero, el ante u otros materiales igualmente delicados, no es recomendable pintar directamente sobre ellos y es mejor buscar maneras alternativas para darles un nuevo aspecto.

El proceso empieza limpiando la superficie con ayuda de un algodón y un poco de alcohol que permita retirar cualquier resto de grasa o suciedad.

A continuación se procede a dar una primera capa de imprimación. Si no tenéis claro de qué material están hechos los zapatos, en ese caso lo mejor es aplicar una imprimación multisuperficie.

Tras dos capas de imprimación, siempre respetando los tiempos de secado entre mano y mano, es el momento de dar color a los zapatos. Lo bueno de haber dado la imprimación es que podemos trabajar con pinturas acrílicas, que nos facilitarán el proceso de pintado.

Para aplicar el color elegido nos ayudaremos de una esponja, ya que el pincel podría dejar marcas que no quedarían bien. Hay que tener siempre presente que este tipo de pinturas suben de color al secar, por lo que resulta conveniente que apliquemos siempre un tono un poco más claro del que se quiere conseguir, puesto que al secar oscurecerá.

Nuevamente se darán dos manos respetando los tiempos de secado. En caso de querer incorporar algún tipo de decoración en forma de diseño lo mejor es hacerlo ayudándonos de un rotulador permanente. Si se tiene buen pulso puede hacerse a mano alzada, aunque si no siempre cabe recurrir a las plantillas.

Terminado el diseño, se rellena nuevamente de color siguiendo el mismo procedimiento que hasta ahora y finalmente se limpia toda la superficie nuevamente con ayuda de un paño.

Ahora que ya conocéis cómo pintar zapatos sólo os queda lanzaros a poner en práctica esta divertida técnica para conseguir un calzado diferente e irrepetible.

Valora este artículo

¿Qué opinas tú?