Cómo pintar una recámara

Para explicar cómo pintar una recámara tenemos que considerar dos apartados. Por un lado el trabajo de pintura en sí y por otro todo lo relacionado con la personalización del espacio, ya que no hay que olvidar que una recámara puede darnos mucho juego a la hora de escoger colores o composición de los mismos.

Cómo pintar una recámara

Comenzaremos explicando cómo pintar una recámara desde el punto de vista del trabajo a realizar. Para ello el primer paso será despejar el espacio, sacando fuera los objetos y muebles pequeños, mientras que los de grandes dimensiones se agrupan en el centro de la recámara. A continuación pasaremos a protegerlos con algún plástico o sábana vieja para impedir que se manchen y de igual modo haremos con el suelo. Los marcos de puertas y ventanas, así como los enchufes, los recubriremos con cinta de carrocero.

Cómo pintar una recámara

Hecho esto es el momento de reparar los pequeños desperfectos que presenten las paredes de la recámara. En caso de grietas o agujeros se aplica masilla para rellenarlos, mientras que si hay alguna mancha de humedad deberá emplearse algún producto específico a tal efecto.

A la hora de pintar lo ideal es hacerlo comenzando por los bordes del techo, ayudándonos para tal labor de una buena brocha, y desde allí, con el rodillo, ir pintandolo poco a poco. Seguidamente pasaremos a las paredes para lo que conviene recordar que siempre ha de hacerse desde arriba hacia abajo.

Lo habitual es tener que dar dos manos de pintura, la primera en sentido horizontal y la segunda en vertical, de forma que  en esta segunda pasada  se tapen todos los huecos que hubiesen quedado tras la primera mano.

Por otra parte, no está de más apuntar un pequeño truco que siguen los profesionales en caso de que la recámara tenga ventanas. En estas ocasiones lo mejor es empezar a pintar desde el lado contrario de la ventana, ya que el reflejo de la luz nos ayudará a ver más claramente si las paredes y el techo se están impregnando bien de pintura.

Con esto podemos dar por terminada la parte relativa a cómo pintar una recámara, pero como hemos apuntando al principio, lo bueno que tienen las recámaras es que nos permiten ser originales a la hora de elegir colores y composición para pintarlas. No hemos de limitarnos al habitual blanco roto, sino que según las características de la estancia o el mobiliario que haya podremos adaptar la pintura para resaltar todas sus cualidades.

En este punto resulta fundamental tener al menos unas pequeñas nociones sobre psicología de colores.  Así, en caso pintar una recámara de pequeñas dimensiones habrá que optar por colores claros que reflejen la luz y den una sensación de amplitud al espacio. Efecto que puede multiplicarse si pintamos el techo de un color aún más claro que las otras cuatro paredes. Por contraposición, los colores oscuros quedarían totalmente descartados en estos casos.

Por otro lado está la función que vaya a desempeñar la recámara, ya que no se pintará igual una recámara de matrimonio que la de un niño pequeño. En este último caso se pueden usar diseños atrevidos, con colores muy vivos e incluso incluir algún dibujo en las paredes a modo de ilustración. Mientras que en las recámaras de matrimonio lo que se busca es potenciar el descanso, por lo que se usarán tonos relajantes, como el gris o los tonos ocres si el mobiliario de la estancia es antiguo.

En cualquier caso, las opciones disponibles son múltiples y variadas por lo que no es necesario quedarse en los mismos colores básicos de siempre .Cómo pintar una recámara va a depender de varios factores, y tendréis que analizar aspectos como quien va a utilizarla, o la luz para decidir los colores más adecuados.

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